TO BIM or not to BIM, is that the question? NOT! – Prof. Arq. Miguel Ángel Barrera

At least in the last 20 years, muchos profesionales vienen haciéndose una pregunta equivocada: ¿Debo usar BIM o no?

Primero, definamos de qué se trata esto para los que no están familiarizados. Building Information Modeling (BIM) es una tecnología que está transformando los sitios de trabajo en muchas formas de diseño y construcción en Panamá y en el mundo. Es la evolución presente, como en la década de los 80’s fue la tecnología CAD, enfocada al desarrollo de proyectos de edificios.

Con la tecnología BIM, los edificios son representados como una base de datos digital que mantiene información sobre la geometría de sus componentes, además de la información relevante de cada componente. El concepto se basa en manejar todos los datos que estén relacionados en cada componente, haciéndolos objeto directo del modelo y definiendo así todas sus propiedades. Tener la información de un edificio como un modelo de datos sugiere la posibilidad de utilizarlos de diversas maneras, así se facilitan muchas tareas que suelen ser agotadoras y propensas a errores de estimación, volviéndolas automáticas.

Me refiero a creación de listados de materiales, cantidades y costos (a partir de otra base de datos, que debe estar actualizada), por mencionar algunos ejemplos. BIM viene a ser un sistema de diseño asistido por computadora (CAD, por sus siglas en inglés) que permite desarrollar modelos en tres dimensiones (3D), desde cualquier vista (planta, elevación o sección) y que se actualice inmediatamente el modelo; permite el uso de componentes que, al contener todas sus propiedades, da paso al 4D y al 5D: estimación de costo y determinación del tiempo de ejecución. Supongamos el caso de una edificación pequeña con la acción de incluir puertas (como componentes que ya tienen sus propiedades definidas), esta tecnología permite, además de visualizarlo en 3D con un clic, permite presentar un cuadro de desglose de todas las puertas de la edificación que incluya la cantidad por tipo de puerta, dimensiones, tipos de hojas, tipos de marcos, cerraduras, bisagras, molduras, entre otras características que se requieren para su fabricación e instalación. Así mismo, sucede para las ventanas, muros, revestimientos, equipos y otras instalaciones.

Los profesionales de la arquitectura e ingenierías relacionadas con el desarrollo de edificaciones, inicialmente se resisten al cambio de aplicar nuevos conceptos en sus procesos de diseño o adaptarse al uso de nuevas herramientas tecnológicas, a pesar de todas las facilidades y beneficios que ofrece el uso del BIM.

Nuestra reflexión de hoy es un análisis a la pregunta realizada al inicio de este escrito, con miras a que las repuestas puedan servir para decidir qué hacer.

BIM? Yes!: puedo elaborar más documentación del proyecto con menos esfuerzo. El hecho de que al final del desarrollo del diseño del proyecto el cliente te pida cambiar una ventana que afecta toda la fachada, cortes, cuadro de ventanas, entre otros, y que al aceptar y hacer el cambio solicitado se actualizan automáticamente todas las vistas, hojas y cuadros del plano, ¡pues sí!

BIM? No!: para los que conocemos y aprendimos autocad, esto del BIM lo trasciende; ¿conoces sketchup?, pues va más allá. Modelar en BIM no es lo mismo que hacer un 3D, es complejo y complicado. Sí, complicado cómo calcular una estructura o resolver un detalle de techo. De seguro hemos hecho cosas mucho más complicadas que aprender un mero sistema informático.

BIM se va abriendo paso poco a poco, ¡lento, pero seguro! decía mi abuelo. Estos sistemas CAD basados en BIM están encontrando camino en las empresas de diseño alrededor del mundo; sin embargo, es un hecho que cuanto menor es el tamaño de la empresa, más rápido y fácil es implementar la nueva tecnología, en comparación con las empresas más grandes. Esto puede deberse al tiempo que supone este cambio: pasar de una práctica CAD convencional bien establecida a sentir la competencia y temer llegar tarde para adoptar una fórmula ganadora, se han convertido en fuerzas significativas detrás de la decisión de implementar la nueva tecnología en todas partes.

La pregunta cambia de si debemos implementar o no esta nueva tecnología a cómo implementarla. Los encargados de estos temas en oficinas de diseño sí ven el beneficio completo detrás de la implementación de dicha tecnología y también valoran los beneficios de rendimiento, incluso cuando esta adopción puede significar grandes inversiones en conversión y capacitación. Puede decirse que la resistencia inicial a la implementación ha desaparecido, pero tienden a aparecer una serie de obstáculos a lo interno de las empresas usualmente relacionados con la gestión de proyectos y problemas de organización de la capacitación.

Los gerentes de proyectos son las personas encargadas de realizar el trabajo de una forma u otra y son quienes siempre están preocupados por la eficiencia de sus equipos y el uso adecuado de su presupuesto. Sus objeciones suelen ser: BIM es otro modelador tradicional; malos recuerdos de experiencias pasadas (con otras aplicaciones o transiciones); falta de comprensión de todo el potencial de estas herramientas; qué hacer en los entornos multidisciplinarios del diseño; preguntas de eficiencia y flujo de trabajo. Siempre se compara el proceso actual con el nuevo proceso; por dónde o cómo empezar; cómo gestionar el riesgo, contar con un plan de contingencia para cumplir con los clientes, independientemente de las herramientas usadas. Aquí recomiendo que tengamos presente que la dependencia excesiva de una ruta de escape podría destruir el beneficio del desafío requerido para lograr el éxito.

Hay varios problemas relacionados con la capacitación, desde las empresas de capacitación, hasta el cambio de chip requerido por los colaboradores (nuevos usuarios BIM). Recordemos que las plataformas CAD vinieron a reemplazar la regla T, plumillas y las mesas de dibujo. En aquel momento, la capacitación se centró en el uso de la aplicación sin alterar el flujo de trabajo. Con BIM, el caso es otro: la capacitación tiene que considerar el cambio en el proceso junto con la nueva interfaz y funcionalidades de la aplicación. El usuario de una aplicación BIM debe comenzar a pensar más en el edificio que en la elaboración de los documentos. Aún se ven diseñadores experimentados que no tocan las computadoras y mantienen sus medios convencionales como herramienta principal para intercambiar ideas con sus equipos de trabajo. Es usual ver a los diseñadores más jóvenes en la tarea de hacer y modelar en CAD. El proceso de revisión y corrección depende de imprimir dibujos digitales en papel para ser marcados con colores y luego pasarlos de regreso a los miembros más jóvenes del equipo para que corrijan los comentarios plasmados en la impresión en el dibujo digital. Así suele repartirse el trabajo: uno corrige plantas; el otro elevaciones; y otro más, las secciones. En BIM con que uno solo haga el cambio, en cualquiera de las vistas, basta.

El autocad, que fue una gran ventaja en su momento, hoy se está convirtiendo en una desventaja, ya que BIM exige un cambio de mentalidad. Para un arquitecto sin formación previa en CAD convencional le sería más fácil de comprender el concepto BIM. Un mercado lleno de usuarios CAD convencionales solo los promocionaría como nuevos empleados. Se debe alentar el intercambio de experiencias entre arquitectos de diferentes generaciones. La capacitación CAD convencional proporcionada por la mayoría de las escuelas de arquitectura no brinda las habilidades requeridas a los estudiantes graduados para su inserción al mercado laboral.

Irónicamente, los mismos problemas que enfrentan los profesionales en las empresas de diseño son los que enfrentamos los educadores académicos en las escuelas de arquitectura, pero con algunos aspectos diferentes. A la luz del nuevo cambio de paradigma, pocas escuelas de diseño han comenzado a analizar el problema de preparar a sus estudiantes para una carrera en un entorno de trabajo habilitado para BIM. Muchas escuelas en todo el mundo todavía se apegan al antiguo plan de estudios para enseñar CAD, enseñando autocad principalmente, como un software de propósito general. El problema radica en la novedad de la tecnología BIM y la escasa disponibilidad de capacitadores; además del dilema de enseñar una aplicación versus enseñar la tecnología detrás de ella. La enseñanza universitaria también debe centrarse en el cambio del flujo de trabajo en lugar de la interfaz y las funcionalidades de la aplicación. Crear un curso para enseñar estos sistemas debería seguir un camino diferente del que solía usarse con el CAD convencional. La capacitación debe estar estrechamente vinculada al plan de estudio en las escuelas

de diseño (arquitectura e ingenierías). Los estudiantes deben familiarizarse con la aplicación después de entender qué es el diseño, pero antes de capacitarte en una aplicación CAD de dibujo convencional.

El reto se extiende a la universidad y a los educadores. No podemos enseñar sin computadoras, y no podemos enseñar cierta tecnología sin demostrarla con ejemplos. Toca elegir un paquete de servicios, por allí va el primer paso. Es posible explicar conceptos detrás de la tecnología BIM que generalmente se usan en todas sus aplicaciones a diferentes tipos y niveles de diseño; también es esencial explicar las diferencias entre sus aplicaciones y el CAD convencional, pero cuando se trata de demostrar y capacitar, toca elegir. Muchos estudiantes se capacitan por su cuenta, esto hace que el perfil del egresado varíe considerablemente, perdiéndose el control de mantener un nivel estándar. Esta práctica permite que el alumno elija. Para la universidad supone invertir más en software; maestros para el laboratorio de computación; licencias para los computadores propios, de los alumnos y de los educadores; así como empezar por capacitar a todos los docentes involucrados con las materias de diseño: condición clave para elevar el estándar significativamente.

Es inevitable abordar este problema, ya que se está volviendo más importante de lo que solía ser. Now, it’s your call!

Por Prof. Arq. Miguel Ángel Barrera, Docente de la Escuela de Arquitectura y Diseño – USMA

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