La Depresión en los adolescentes: retos y cambios en una etapa conflictiva – Prof. Nathaly Ponce Ulloa

depresión

Para hablar sobre la depresión en los adolescentes, es necesario primero definir qué se entiende por depresión, más allá de la concepción popular que manejamos todos, y distinguirla de otro concepto fundamental que es el duelo. ¿Por qué traer a colación el concepto de duelo? Porque justamente, en la etapa de la adolescencia hay un proceso de duelo por la pérdida de los padres de la infancia, objetos primarios de amor, en conjunto con cambios corporales y transformaciones de otra índole, propios de la etapa.

Duelo y depresión no son lo mismo, aunque en los procesos de duelo encontremos la tristeza como afecto principal. El duelo es un proceso que aparece ante situaciones que conllevan cambios significativos, y que requieren de una elaboración psíquica. Es un proceso mental derivado de la pérdida de una persona u objeto significativos, incluso de todo aquello que vinculamos con nuestro país de origen en el caso de la migración, y que en el caso de la etapa de la adolescencia partimos de que los jóvenes se las están viendo con el duelo a la pérdida del cuerpo infantil, a la pérdida del rol infantil y a la pérdida de los padres de la infancia.

Por ello, es un proceso que se caracteriza por el sufrimiento o el dolor que genera la pérdida de aquello que amamos y es importante para nosotros. Elaborar y superarlo requiere un proceso de preparación y elaboración de la ausencia de aquello que se perdió, que implica una transformación y una incorporación de nuevos objetos y repertorios conductuales y de pensamiento, implica un nuevo hacer-se. Considerando todo lo anterior, en ocasiones es importante que el adolescente cuente con el apoyo de un especialista que lo ayude a poner en palabras, y simbolizar a través del lenguaje, todo

lo que le ocurre y poder así elaborar sus duelos y cambios. En el caso del adolescente, esta figura difícilmente pueden ser los padres, ya que en esta etapa de tantos cambios, la confidencialidad y la privacidad son esenciales, por lo que los psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas que trabajan con esta etapa evolutiva son las principales recomendaciones.

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En cuanto a la depresión, esta se define como un conjunto de síntomas, visibles o audibles para la familia, los docentes y psicoterapeutas, que incluyen sentimientos de tristeza, irritabilidad, dificultad para concentrarse y realizar los deberes escolares, problemas de sueño y alimentación, sensación de fatiga y pérdida del interés, desgano, abatimiento, aislamiento, desesperanza, dolor, decepción, autocrítica, y que en casos extremos puede venir acompañado del deseo de morir. Tristeza e inhibición son dos síntomas fundamentales para comprender las depresiones, ubicadas siempre en relación con el yo y sus vasallos: mundo exterior, familia y circunstancias específicas como las que nos atañen en estos momentos.

Diagnosticar depresión en la adolescencia puede llegar a ser más difícil que en la adultez, pues las entrevistas deben incluir al joven, a sus padres y a sus maestros, y muchas veces puede extenderse a los abuelos. Es importante tomar en consideración a los padres y personas importantes para el joven, pues a fin de cuentas, lo que le ocurra al adolescente (así como al niño) es un reflejo de lo que ocurre en su ambiente familiar y social.

Cuando en la depresión la desesperanza lleva a un límite extremo, la muerte puede considerarse la única salida. El acto suicida del adolescente, está en relación con la desesperanza y el deseo de no vivir. En nuestra sociedad, el suicidio es un tema tabú -muy mal llevado por el periodismo y medios de comunicación a pesar del esfuerzo de los especialistas en salud mental-, y más cuando se trata de personas jóvenes, ya que si bien es un acto individual, genera un daño en la familia y en los otros, compañeros de escuela, amigos y allegados, de forma brusca e impactante, con mucha angustia y preguntas sobre la vida, la muerte y la culpa.

Ampliando horizontes en nuestra comprensión de esta problemática, tan necesario este momento de confinamiento, interrupción de la cotidianidad y de los lazos sociales, podemos comprender que la tristeza y la inhibición características de la depresión están relacionados a un conflicto psíquico vital, por no reconocerse en el inconsciente, aunado al no-querer saber, al horror a la verdad, como efecto de un despoblamiento simbólico, que no le permite al sujeto responder ante un real insoportable.

Es importante mirar y escuchar a los adolescentes, tender una mano y un acompañamiento durante situaciones en las cuales puedan sentirse desamparados, y sugerir la ayuda de especialistas idóneos cuando sea necesario. La depresión en la adolescencia tendrá un efecto en todos los ambientes en los que se desenvuelva. El ambiente escolar es uno de los primeros espacios donde aparecen los síntomas, por la dificultad de responder a las exigencias académicas y sociales escolares, sin embargo, el confinamiento y el peligro real que enfrentamos ante la situación de pandemia ponen el ambiente familiar como el escenario de mayor reto.

Así mismo, es importante evaluar el riesgo en el que puede encontrarse el adolescente al momento en que los padres solicitan la atención, pues puede requerir de hospitalización o de tratamiento farmacológico por el riesgo al acto suicida. Este pequeño recorrido deja en claro que, para la adolescencia como la para infancia, la depresión es una posibilidad, a pesar de lo que se cree popularmente. Es por ello que debemos consultar con especialistas dedicados a la atención infanto-juvenil, que trabaje en conjunto con la familia y la escuela.

Mgter. Nathaly Ponce Ulloa. – Psicoanalista, Miembro Internacional de la Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano. Docente de la USMA. Especialista en Educación. Contactos: 6807-2940 / nathaly.ponce@hotmail.com

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