El show debe continuar

Experiencia SSU

Virtualidad, un fenómeno que nos ha venido colmando de transformación en transformación. Hoy, la casa es nuestro trabajo, y nuestros estudios, a través de una pantalla, se han convertido en una oportunidad para crecer y formarnos desde una perspectiva más espiritual y humana. Así se inició mi experiencia de servicio social en cuarentena, con muchos obstáculos, retos y barreras, pero con infinitas ganas de motivar a otros a seguir sin importar las trabas que pudieran presentarse en el camino.

En principio, comencé mi experiencia con la gran responsabilidad de tener que manejar la cuenta principal de Instagram de la Asociación Religiosos Mercedarios. En esta labor tuve que poner en práctica todos mis conocimientos de marketing, diseño, publicidad e incluso de comunicación creativa que la carrera me había proporcionado. Fue en ese momento cuando dije: “Llegó la hora”. Había llegado por fin el momento de poner manos a la obra y aplicar la teoría que quizás en algún momento no pensé utilizar.

Mediante estas primeras 60 horas me di cuenta de que la USMA nos está preparando tan bien que nosotros los estudiantes de Comunicación tenemos múltiples habilidades, independientemente de que no todas las áreas sean nuestras favoritas. En mi caso, que sueño con ser presentadora de televisión y estar frente a las cámaras, nunca imaginé que tuviera que poner en práctica otras áreas. Sin embargo, me di cuenta de que me encantan y gracias a esta experiencia, expandí mi panorama de opciones laborales.

Además de manejar la cuenta de Instagram, finalicé la primera parte de las horas con un taller de Vida Marina asociada a la comunicación, para niños de bajos recursos. Esta experiencia fue gratificante ya que nunca esperé que los niños estuvieran tan interesados en el tema y sobre todo, por el hecho de que mucha gente se pregunta ¿Cómo logras asociar la vida marina con la comunicación? Sin embargo, lo que no saben es que la comunicación es un proceso tan complejo que aborda cualquier área en la que queramos analizarla.

Para iniciar las últimas 40 horas, impartí un curso de Comunicación Social a jóvenes y adultos con discapacidad en la Fundación FL-Jadis al que llamé “Comuniconde”. Este curso constaba de 6 clases sobre temas como el autoconocimiento, la comunicación verbal, no verbal, manejo de público, comunicación creativa y lenguaje televisivo. Tenía como objetivo identificar emociones negativas a la hora de hablar en público para así lograr que los alumnos perdieran el miedo, controlaran los nervios, disminuyeran las inseguridades y pudieran conversar, ser entrevistados e incluso hablar para la televisión con toda la dicción, fluidez, vocalización y profesionalismo que se necesita.

Sin duda, “Comuniconde” fue la experiencia que más se acercó al área en que quiero desarrollarme cuando me gradúe. Enseñar a esos jóvenes a desenvolverse en un área que muchas personas creen difícil, fue algo excepcional y una experiencia que no solo reforzó mis conocimientos de la carrera, sino que también me demostró que amo enseñar y llenar de conocimiento a quienes más lo necesitan.

Me encantó esta experiencia de conectar con los chicos, pero lo que más me encantó fue la enseñanza que ellos me dejaron. Aunque yo les daba clases, ellos me enseñaban más a mí. Cada día me demostraban que no tenían límites para aprender y que siempre que existan las ganas, los retos se vuelven divertidos. Me demostraron que no importa la discapacidad, situación económica o difi­cultad que tengas, siempre que se trate de conocimiento, “El show debe continuar”.

Por Shannen Conde, estudiante de comunicación social – Experiencia en la Asociación Religiosos Mercedarios de Panamá y la Fundación Laboral FL-JADIS.

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