Los niños del mañana son mis niños, Jefferson y Abraham. Dos niños a quienes tuve la oportunidad de llenarles con mi sabiduría y compartirles mis conocimientos. Jefferson y Abraham, dos niños que me enseñaron a que en la vida debemos dar todo de nosotros sin esperar nada a cambio. Durante este proceso de aprendizaje para todos, me di cuenta de que una simple sonrisa que yo recibía de mis dos alumnos era más que suficiente para disponerme a enseñarles con mucho entusiasmo y empeño.

Cada día que pasó, aprendimos todos juntos. Y de las cosas más gratificantes fue ver como mis Jefferson y Abraham querían transmitirles sus conocimientos también a sus familias. Recuerdo que Jefferson, mi alumno de kínder, se sentaba y me presentaba a su hermanito de seis meses y le mostraba a él, las figuras que yo, “la maestra” (así me llamaba) le había enseñado a hacer.


Texto escrito por Laura Lopera, estudiante de la Licenciatura en Mercadotecnia, sobre su experiencia de SSU en Fundación Mi voz para tus ojos.

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