Bajo el lema “Familia, semillero de vocaciones” se realizó este miércoles 5 de julio de 2023 en el Auditorio Benjamín Ayechu de la Universidad Santa María La Antigua (USMA) la edición número 52 de la Cena de Pan y Vino, organizada por la Arquidiócesis de Panamá con miras a impulsar las vocaciones sacerdotales.

Esta gala benéfica para el Seminario Mayor San José se desarrolló en dos modalidades: presencial y virtual.

Grupos de parroquias en las comunidades de La Locería, El Bosque, San Miguelito, Betania, Costa Sur, Villa Lucre, Las Acacias, La Chorrera, Tocumen, Bella Vista, Costa del Este, Clayton, Colón, La Chorrera y otras, participaron virtualmente de esta actividad.

El rector del Seminario Mayor San José, Padre Luis Núñez, capellán de la USMA, pidió por que más jóvenes encuentren su vocación y puedan discernir lo que Dios quiere en sus vidas. “Oremos por estos 24 jóvenes que han dicho sí al Señor”, expresó en presencia de los seminaristas que asistieron.

A esta gala asistieron Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano y Gran Canciller de la USMA, el rector magnífico de esta universidad, profesor Francisco Blanco, así como seminaristas, sacerdotes y obispos.

Monseñor Ulloa recordó que hace 46 años participó de su primera Cena de Pan y Vino y agradeció a quienes han tenido la visión de organizar esta actividad.

“La iglesia vive de la eucaristía, sin eucaristía no hay iglesia y sin sacerdotes no hay eucaristía”, agregó Ulloa.

Testimonios

Durante la actividad, se presentó el testimonio del Padre José Brutua, de la Parroquia San Juan Apóstol.

De hecho, sus padres también contaron sobre la experiencia que han tenido y cómo se han visto fortalecidos en familia.

“No perdí un hijo. Al contrario, gané muchos más hijos…es una bendición”, dijo Aura de Brutua, madre del párroco José, mientras que su padre expresó que “es una alegría…me siento bien”.

Otro de los testimonios sacerdotales que se presentaron durante esta gala fue el del Padre José Quezada, mejor conocido como “Padre Popito”, quien se ha destacado por las huellas que ha dejado a través de su trabajo con las pastorales juveniles.

El Padre Popito, con más de 50 años en el sacerdocio, relató que Monseñor McGrath lo envió a una parroquia en San Miguelito y después a una parroquia rural, también fue asesor arquidiócesano de la Pastoral de Jóvenes. “Esa mezcla, la del mundo urbano y campesino, me hizo más humano”, dijo el párroco.

En esta gala estuvo presente Marisol Carrasco quien interpretó varias canciones para amenizar la actividad.

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