Foto ilustrativa/ DC Studio en Magnific

Cuando empecé mi Servicio Social Universitario pensé que se trataba de cumplir cien horas. Hoy entiendo que no son la meta, sino el mínimo; el punto donde empieza algo que no se cierra cuando se firma el último día del control de horas.

Conocí seis organizaciones y en cada una viví una manera distinta de servir. En la Parroquia Cristo Redentor entendí que unas horas de tutoría pueden cambiar el rumbo escolar de un niño: allí supimos de niños que no sabían contar más allá del 14 y de otros que todavía no leían ni escribían con fluidez. En Enlaces, de la Fundación Espacio Creativo, vi cómo el arte y la educación se unen para transformar vidas. En la Escuela Bilingüe Pedro J. Sosa comprendí el valor de acompañar al maestro dentro de su propio salón. En el Comedor Solidario de la Fundación Opus Christi, que desde la pandemia no ha dejado de repartir cientos de platos de comida, aprendí lo que logra la constancia puesta al servicio de los demás. En Fe y Alegría recibimos una clase del idioma ngäbere y un acercamiento a la cultura del pueblo Ngäbe que me mostró cuánto desconocemos de nuestros pueblos originarios y lo mal contada que está su historia, incluso en nuestros libros.

La sexta visita, el Hogar San José de Malambo, fue la que más me marcó. Es un lugar hermoso, con casitas, áreas recreativas y mucho cariño, y aun así ver a niñas y niños que crecen sin su familia me partió el corazón. Uno de ellos se me acercó, me abrazó, no quería que me fuera y empezó a llamarme mamá. Me senté con él, lo acompañé a comer y le expliqué con todo el cariño que él se merecía que yo no era su mamá. Ese día entendí algo que ninguna clase ni práctica me había enseñado: la caridad no es lástima.

La lástima mira desde arriba, se conmueve un rato y se va. La caridad se sienta al lado. No llega con soluciones armadas desde afuera; esta pregunta, escucha, acompaña y también aprende. Por eso creo que lo más valioso del vínculo que la USMA construye con estas organizaciones es el criterio con el que las escoge,  no son lugares donde se trabaja para las comunidades, sino con ellas. La diferencia entre esas dos palabras es, en el fondo, la diferencia entre asistir y transformar.

Esa manera de entender el servicio no es casualidad, sino que forma parte del Modelo Educativo de la USMA. Desde su enfoque de humanismo integral de inspiración cristiana, la universidad sitúa a la persona humana como centro del proceso formativo y promueve que estudiantes y docentes crezcan tanto en su dimensión individual como en su compromiso con el servicio a los demás. En coherencia con esta visión, la Dimensión de Responsabilidad Social Universitaria impulsa la vinculación del estudiante con la realidad social del país y del mundo mediante experiencias que favorecen el contacto directo con comunidades y grupos en situación de vulnerabilidad. Estas experiencias buscan fortalecer la reflexión sobre la profesión, los valores y las acciones necesarias para contribuir a la transformación de la realidad y consolidar el compromiso social del estudiante. Desde esta perspectiva, el Servicio Social Universitario trasciende el cumplimiento de un requisito de graduación; constituye un espacio de aprendizaje y compromiso donde los estudiantes ponen en práctica los conocimientos, habilidades y valores adquiridos durante su formación, al tiempo que descubren el propósito y el impacto social de su profesión.

Por eso invito a cada estudiante a no dejar el servicio social para el final ni a vivirlo como un trámite. Escoge un lugar con el que conectes de verdad, ve con las manos y los oídos abiertos, y quédate más de lo que te piden. Vivir para servir y servir para vivir no es una frase bonita, es una forma de estar en el mundo que uno solo entiende cuando se sienta al lado del otro.

En la clase de ngäbere aprendí una frase que resume todo lo que me llevó: «Mä Tigwe Timagwe», todos somos uno, todos somos hermanos. Ojalá cada estudiante de la USMA termine su servicio social sabiéndolo, no de memoria, sino de verdad.

 

Escrito por: Anna Clare, estudiante de la Licenciatura en Psicología.

 

 

 

 

 

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