En la foto: Paola Kieswetter durante su sustentación de tesis doctoral.

Paola Kieswetter, del doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA), realizó la defensa de su tesis doctoral ““Función reflexiva, rasgos de personalidad y conductas de autolesión en adolescentes entre 13 y 18 años, que residen en Chiriquí, República de Panamá”.

Kieswetter explicó que la autolesión no suicida (ANS) está definida “como el daño deliberado del propio cuerpo sin la intensión de morir”. Explicó que es importante reconocer esta diferencia porque la persona no tiene el deseo de morir. Sin embargo, cuando comete autolesiones preventivas es un indicador de que este individuo pueda desarrollar una lesión letal posteriormente.

El estudio presentado por Kieswetter contó con una parte cuantitativa a quienes se les aplicó un estudio socio-demográfico, un inventario de personalidad, un cuestionario de función reflexiva para adolescentes, un cuestionario de experiencias anversas y el cuestionario de autolesionismo en español. Luego de obtener información, la investigadora realizó un análisis basado en la relación logística bayesiana, los modelos de conglomerado, entre otros para determinar qué adolescentes de la muestra mostraban ANS. Teniendo estos datos, se procedió a la segunda fase del estudio, que consistió en ocho (8) entrevistas semiestructuradas con un muestreo probabilístico.

La muestra basada en el cuestionario sociodemográfico en la fase uno estuvo conformada por 57.4 mujeres y 42.6 varones. Sin embargo, en la fase dos, el 100% de las entrevistas fue realizada a mujeres porque eran las únicas que reportaban ANS. La edad media de los adolescentes en ambas fases fue de 15.35 años, 59.3% asistían a colegios públicos y 35% colegios privados 5.6% no asistían ni al colegio, ni a la universidad al momento de contestar el cuestionario.

Parte de los resultados de la investigación, mostraron que el 24.1% reportó conductas autolesivas, esto representa un (1) adolescente de cada cuatro (4) que participó en el estudio. La doctoranda recalcó que las motivaciones para cometer ANS fueron todas relacionales como problemas familiares o conflictos escolares.

La investigadora recalcó que una de las cosas que más llamó su atención de los resultados es que el 92.3% no comunicó a nadie. Es decir, que los adolescentes no tenían la confianza en que personas de su ambiente podrían comprenderlos o atender su dolor. En cuanto a cuestionar la razón del último acto de autolesión previo a la encuesta, el 10% de los entrevistados contestó que era para autocastigarse, otro 10% era por hacer algo mal, un 20% era mostrarle a alguien más cómo se sentían, otro 20% que era dejar de sentirse mal y el 40% de los entrevistados dijo que en el último acto autolesivo su intensión había sido morir. Añadió que “es sumamente importante entender que la autolesión y los intentos suicidas están dentro de un mismo continuo. Si bien son conceptos diferentes, en la química es muy difícil separarlos”.

Kieswetter enfatizó que su objetivo con los resultados de esta investigación es ir más allá de la autolesión como una conducta y que despertemos a abordar la historia de trauma que tienen niños y adolescentes e ir ayudándolos a fortalecer su función reflexiva, a la misma vez que puedan desarrollar la confianza en el vínculo.

La presentación se realizó en el Auditorio P. Benjamín Ayechu de la Sede USMA Panamá, el 15 de junio de 2026, en presencia de colegas, amigos y familiares de la doctoranda. El jurado, conformado por los doctores en Psicología Clínica: David Sanjur, Larissa Faundes y la directora ponente, Virginia Torres-Lista, anunciaron a la nueva doctora que obtuvo la calificación literal de “A” y numérica de 100.

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