Vestimenta para el trabajo

Entrar en el mundo laboral demanda muchos cambios, uno de estos es la vestimenta. Ya no tenemos un uniforme para vestir todos los días como en el colegio, ni podemos usar la ropa relajada que se permitía en la universidad. Por esto es importante conocer algunas reglas de la vestimenta profesional.

  • Tomar inspiración. Cada empresa tiene un ambiente diferente así que es bueno observar cómo se visten los compañeros de trabajo. Adicional es necesario conocer el código de vestimenta para combinarlo con el tuyo y mantener la originalidad que te diferenciará.
  • La ropa habla por ti. Piensa en que quieres que la ropa exprese. Un blazer y un jean negro en una mujer la hace ver moderna y casual. En un hombre, suéter manga larga sobre una camisa de cuello por dentro y pantalones de vestir expresan dinamismo y sencillez. Define qué quieres proyectar y parte de allí.
  • De acuerdo a la ocasión. Antes de escoger el vestuario se debe revisar las actividades del día siguiente. De esto dependerá el color y hasta la tela de las prendas. Por ejemplo, si al otro día el trabajo es fuera de la oficina y hay posibilidades de que sudes, lo mejor es no usar ropa que evidencie el sudor. El color negro y blanco son perfectos para esta tarea, al igual que la tela de algodón o lino.
  • Te ves cómo te sientes. Si un atuendo te hace sentir inseguro eso es lo que los demás van a percibir. Escoge prendas que te hagan sentir cómodo. Por ejemplo, si eres de las personas que disfruta los pantalones sueltos, combínalos con blusas formales para obtener un balance.

  • Teoría del color. Los colores pueden ser nuestros mejores aliados si sabemos cómo emplearlos. El rojo en las corbatas, faldas o blusas proyecta fuerza y personalidad dominante. Al contrario de esto, el color azul o gris proyecta tranquilidad y sencillez.
  • Combinaciones propias. Cada persona tiene una base primaria de color como su tono de piel, color de cabello y ojos, de allí debemos partir. Las personas de ojos y cabello oscuros se bien en tonos morados, verdes, rojos y marrones. Los ojos y cabello claro resaltan en tonos pasteles. Tonos vivos y en alto contraste acompañan perfectamente la piel blanca y ojos claros.
  • Ser modesto. Nuestra ropa no debe opacar nuestro trabajo. Debe acompañar las labores diarias pero jamás ser más llamativa que estas. El éxito en el trabajo se mide en la calidad. No significa que no debe existir preocupación por nuestra apariencia, al contrario las prendas son un accesorio más en un ambiente profesional. No hay espacio para la exageración.

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